“¿Qué estoy haciendo?” es una cuestión que nunca me pregunto. Pero ahora, ello es un asunto que me preocupo muchísimo. Pienso hay que algún problema con la residencia ortópedica, porque los ambos veces que estaba en ella, tuve bastante problemas. Los problemas no están los que me enfrentan en otras residencias, como la tontería, la falta de conocimiento o los superiores exigentes. Sólo pertenecío con yo. Hice muchas cosas tontas y me emborriqué cada vez. Gracías a Diós, no me pongo roja estos días. Supongo que la piel se hace más grueso. jejeje…

De toda manera, no puedo esperar el final de la residencia ortópedica. WOOOO… No tengo las ganas de estudiar ni preparar por las lecciones. Sino no me siento la motivación para examinar los pacientes. ¡Qué mala yo! ¿no?

Hoy, leí un ´blog´ de un amigo en el grupo nuevo. Según él, nos quedamos treinta y cinco semanas hasta el examen final. Lo último de cinco años de estudios…